
Su nevera se acabo por romper y con ella se fue no sólo un electodoméstico sino su posibilidad de comer el resto del mes en casa. Que iba a hacer ? No tenía dinero más que para un par de semanas hasta que volviera a cobrar su mísero sueldo. Estaba harto, ya no podía más con la vida, con su miserable vida. Se devanaba los sesos una y otra vez pensando en esto y en aquello y ninguna idea le parecía lo suficientemente buena como para llevarla a la práctica. No paraba de llover, así que no podía ir al mercadillo a vender cosas, para sobrevivir, para salir adelante. Buscar un segundo empleo, pero que iba a encontrar, sólo tenía los fines de semana libres y necesitaba descansar. Toda la semana cargando muebles diez horas al dia, lo dejaban deslomado. Que podía hacer, no podía seguir así. Eso lo tenía claro. Pero se sentía incapaz de tomar un decisión. Menuda mierda penso. En su país tenía amigos, pero aquí en Madrid no conocía a nadie que puediera prestarle para comprar una nevera nueva aunque fuera de segunda mano. Comer bocadillos otra vez no, se dijo a si mismo. Con eso no aguanto todo el dia. Además los compañeros lo ven y no mola. No se ríen ni dicen nada pero se miran entre sí y con eso me basta para sentirme miserable. Desde que llegó a Madrid seis meses antes sólo había podido enviar dinero a casa en dos o tres veces. Madrid era carisimo.
Pero al final se decidió por la opción que le pareció más realista, dejar el estudio y buscar una habitación de alquiler. No podria seguir pintando, no podría llevarse con el sus pinturas ni su material, que iba a hacer con todo aquello? Sus dientes rechinaban a medida que iba viendo las implicaciones de su decisión, pero no podía seguir así. Vendrán tiempos mejores, se dijo a sí mismo. Vivir de la pintura no iba a ser fácil, el lo sabía que hacerse un hueco en Madrid era toda una aventura. He dejado tanto en el camino que ahora ya no puedo volver atrás, como iba a volver a su país de origen con las manos vacías ? Tenía que seguir intentándolo, hasta que consiguiera algo. Empezó a buscar habitación en el móvil, todas eran caras, tendré que buscar algo en el extraradio, en el centro no es posible, con lo que gano de mozo de mudanzas. Mis manos, mis manos de artista están destrozadas, llenas de callos y duricias, que me hacen ver las estrellas cada vez que cojo un pincel. Mis manos ya no son lo que eran. Al menos en mi país… pero no, no podia estar pensando en ello otra vez, una y otra vez. Había tomado la decisión de seguir luchando, de seguir adelante. Al menos allí comía caliente… No lo pienses más. Ya habra tiempo de darse una buen comida bolíviana en cuanto me sobre algo a fin de mes. Escogió una y envío el mensaje, eran dos chicos y una chica no fumadores, menos mal. No soportaba el olor del tabaco. Tampoco bebía alcohol. Algo que sus compañeros en el trabajo no entendían de el, que se gastara el dinero en pinturas en lugar de beber y salir con mujeres los fines de semana. Parecia que nadie en este mundo le entendía. Tan raro era perseguir un sueño?
Ei! Ya me han costestado, que rápido. Bien. Eso me da buena espina. Sólo una hora de espera, bueno ahora tocaba quedar. Si al menos dejará de llover y pudiera ir a vender al mercadillo. Le comía las entrañas malvender sus obras a cuatro chavos en el mercadillo, pero al menos vendía, lo peor era que la gente no entendía nada de arte. Querían algo que les quedará bien con los muebles o los colores de la decoración. Esto es arte. No es una decoración más. Pero lo necesitaba, necesitaba ese extra para enviar a su país. No podía dejar a su mujer y sus hijos tirados. Eso no. Otra vez sentía hambre, abrió la nevera estropeada, maldito propietario, se la había colado bien, cuando alquilo el piso le dijo que todo era nuevo y que lo estrenaba el. Y una mierda, estaba todo más usado que la pipa de su abuelo…
Pero no tuvo más opción, era el único que estaba dispuesto a alquilarle un piso a un recién llegado, sin trabajo estable aún, sin referencias, sin amigos, sólo un sueño que le llevaba a veces por el camino de la amargura y a veces por el camino más emocionante de la vida. Cuando pintaba se olvida de todos sus problemas y sólo existía la obra que tenía delante. Nada más que eso.
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